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-MOLINO DE  PAPEL- Porque el  mundo está lleno  de historias
SE VENDE ESTA CASA
Cuentos y relatos globales. 13.11.22 
No se trata de  cuan  grande  o  pequeña es  la casa, se trata de cuan felices  o no son quienes  viven  en ella…
Escribe; Walter  Pimienta.-  “Se vende esta casa”, es el anuncio o  aviso que, como si fuese una sentida plegaria, y sin mucha vocación estética, más se le lee en las calles del pueblo cuando uno camina distraídamente por ellas.
Con letras disparejas de cualquier  color, en las que se combinan mayúsculas con minúsculas, esta información  se ofrece a los transeúntes sin más  datos relacionados que faciliten la completa información, pues el contundente escrito, dejado  impreso  allí con el  sentir  del alma, lo dice todo y tiene muy en el fondo el oculto mensaje de un “arréglatelas como puedas”…
El aviso, más que un aviso falto de armonía y de estética, es un  vivo testimonio o aseveración que con cuatro claras palabras habla por sí solo volviéndose una manifestación o confesión pública que le hace a uno preguntarse: ¿Por qué la venderán?¿Cuánto costará? ¿Para dónde se irán sus dueños? ¿Qué les pasaría? ¿La tendrán hipotecada?¿Se  estarán disputando  tan pobre herencia? ¿Qué les lleva a esto?.
Siempre que leo este aviso me duelo de algo ajeno y si no averiguo con el propietario o propietaria de la casa en venta el porqué de esta decisión, se debe a que una puerta infranqueable y cerrada con recelo por dentro  y  por  fuera, no me permite conocer más datos que le den sentido  a  la toma de tan poderosa resolución con sus causas y consecuencias históricas.
Leo varias veces  el aviso y me imagino a una  necesitada madre que,  llorando, lo pintó o lo mandó a pintar con burda  brocha  gorda,  chorreando  pintura; a un matrimonio caído en desgracia por culpa del desamor y  “el vete  que  ya  no  te  quiero”; a la  triste circunstancia de un enfermo muy grave que sin recursos de  ninguna  naturaleza,  no sabe si mañana de  nuevo amanecerá… y todas estas catástrofes, sin decirse, sin manifestarse, implícitas están dichas allí, en  esta patética revelación de  muda pared: “Se vende esta casa”.

Creo que cuando alguien vende su casa al alcance de cualquier bolsillo, vende una parte suya, muy suya, como quien vende un ojo, un brazo, una pierna,  un  riñón, un pie,  o algo así  y esto hace más triste aún  el mencionado anuncio sin hurgar  en ninguna explicación, en ningún poderoso motivo. Razones sobrarían…

 Creo así también, que cuando uno vende su casa, vende su pasado, un poco de su historia, su  memoria y deja allí un dolor inútil,  vano,  estéril, que no quiere llevarse metido en la maleta del empaque,  la maleta  del amargo dolor y me acuerdo  entonces de quienes no tienen casa al levantarse a la vida y diluyen su tristeza con los que nada poseen y no tienen un techo, es cierto, pero tienen la calle, los  andenes  y  los parques  que son  otra forma de ella y tienen un Dios, y una luna y un sol y unas estrellas que les alumbran sin paga porque son inquilinos del mundo…

“Se vende esta casa”, y uno se pregunta dónde pasará su dueña o dueño el resto de sus días con sus hijos y   sus  huesos.
“Se vende esta casa”,  y uno se pregunta si su dueña o dueño  se quedará para  siempre en la calle de  todos y  de nadie.
“Se vende esta casa”, y nunca antes estas cuatro palabras han dicho tanto, pero  tanto…

“Se vende esta casa”… y el sincero y  diciente aviso hace al dueño o a la dueña sacar un taburete y sentarse al frente de la misma en espera de una oferta que pase,  en espera de un furtivo  cliente porque ya la noticia de cuatro palabras: SE VENDE ESTA CASA,  empieza a perder colorido y la misma casi no se puede mantener en pie.

“Se vende esta casa”, y  una sombra teatral de ruina, de desolación  y  quiebra y bancarrota,  empieza a borrar la información anónima entre  letras borrosas.

Hoy, por  la mañana, temprano,   como  en  otras ocasiones,  pasé por la vivienda en venta y en su interior un amargo contenido de muerte la hace más atribulada,  melancólica y mustia que todos los días porque en ella, por fin abierta, con concurrencia de gente llorosa, tiene lugar el velorio del hijo menor de la viejita que con letras desiguales y  chorreando pintura,  escribió con el alma partida y  abatida por el dolor,  estas  cuatro  infortunadas palabras … “SE VENDE ESTA CASA”…

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