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Docente e indecente | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.11.26 | | No todos los días se nos presentan igual de educativos. Tampoco igual de educados. Hay días que nos dan la impresión de no tener ni siquiera estudios o, al menos, no nos los demuestran fehacientemente. Los días pasan, nos pasan, nos sobrepasan; pero, eso sí, con todos ellos podemos reflexionar y, además, sin ofender a nadie, virtud esta que ha sido desahuciada de la convivencia política actual. Es así, que, cuando los docentes se nos manifiestan en pro de una educación pública decente, con altas miras, y por ello, también, la mar de docente, se les aporrea incluso en demasía. Y hemos visto que no ha sido una sola vez, sino que marca tendencia, cuando las manifestaciones son consideradas de gente de izquierda, a las que no se les tiene el menor respeto. Además a las fuerzas de orden público se les han facilitado ahora unas porras mucho más grandes que las que recordamos de los grises, las tan famosas fuerzas de orden público de la dictadura de nada feliz memoria. | Sabemos, por las manifestaciones y huelgas de los docentes, que saben defender la Educación Pública (así, con mayúsculas) a pesar de que les está costando una pasta, porque sus huelgas, como todas, no son gratuitas y les están menoscavando el sueldo de cada día. Además sus manifestaciones, suelen sobrepasar el horario docente y, a veces, sus incomodidades son, incluso, hasta superiores a su labor docente del día a día. Su trabajo está expuesto a la presión de ratios elevadas, de atenciones a la diversidad excesivamente incómodas, de honorarios desiguales e injustos. No es docente ni educativo que a la Educación Pública se le maltrate con bulos y rumores, como los que la tachan de adoctrinamiento, invirtiendo sospechosamente su significado, cuando el profesorado accede a ella por oposición libre y no por “buenos pareceres”, amiguismos o enchufes, como suele ser el caso de la concertada o privada. En la Pública hemos convivido, por ejemplo, con compañeros de otras religiones o de ninguna y con afinidades políticas de todo tipo y sensibilidades de más igualdad y mucho menos elitismo y grandezas. No es docente ni educativo que se cierren unidades escolares públicas pero no concertadas. Las unidades públicas están ahí abiertas para todos y todas, sin distinción ni económica ni mental y no solo para los que no tienen posibles. Para todos están, sin más, las puertas abiertas de los colegios públicos. Si alguien renuncia a la oferta abierta de la Educación Pública se puede pagar una concertada o privada, si así lo decide, como si se tratase de un artículo de lujo. Además, la Pública suele estar, en general, más cerca de las familias, sin mutilar la convivencia entre los vecinos. También, muchas veces, hemos asistido en las mismas puertas de la Pública al cruce de los alumnos que se dirigían a la concertada, porque ésta les pillaba mucho más lejos y los desarraigaba diariamente. No es docente ni educativo observar la cantidad de líneas de autobuses, que podemos ver a diario en las puertas de los colegios no públicos, porque sus familias se pueden permitir esos lujos. Incluso sus domicilios están a bastantes kilómetros de los centros educativos. No es docente ni educativo que los concertados cobren respetuosas cuotas, que también cumple con la sagrada misión de seleccionar su clientela con lo que la igualdad queda en entredicho. No es docente ni educativo que tengan ayudas públicas los colegios que discriminan por sexos, siguiendo una ley dictatorial de triste memoria. No es docente ni educativo que los uniformes queden fijados por la discriminación de sexos, cuando en las puertas de esos colegios se acercan la mayoría de madres y de hasta abuelas marcando unos pantalones, para dejar o recoger a su chiquillería. No es docente ni educativo que la fuerza pública se ensañe a palos con los profesores de la Pública y respete las manifestaciones de la derecha y hasta se haga selfis con los manifestantes de la derecha, que ya cuentan con demasiados derechos, o que proteja a los provocadores. Por todo ello, el ejemplo de algunos políticos y políticas que en sus intervenciones parlamentarias y públicas dejan mucho que desear en lo tocante a una convivencia respetuosa, educada y hasta docente, y sabiendo que sus madres, con todos nuestros respetos y reconocimientos, son unas santas, podemos pensar que algunos y algunas no se las merecen.
josemª |
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